miércoles, 8 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
Los 6000 escalones de Benimaurell
Fecha: 4 de Mayo del 2013
Estepequeros participantes: el Presi, Paco, Pastu y el Cronista que suscribe.
Meteorologia: tiempo primaveral, muy soleado con alguna nube. La temperatura al sol bastante agradable, mientras que en la sombra y parados, el aire era ligeramente fresco pero soportable. Día perfecto para hacer senderismo.
Incidencias: caminata que nos ha exigido madrugar más de la cuenta pues hemos salido de Ibi sobre las 7 de la mañana y como consecuencia del madrugón, se nos ha olvidado ¡el pan!. Este hecho ha desencadenado la anécdota de la jornada.
Al pasar por Benissa, hemos parado en una gasolinera para preguntar, Toni, el Presi, ¡cómo no!, por una panadería. La cara del gasolinero al oir la pregunta, ha sido indescriptible. Nos ha tenido como unos 10 segundos, esperando su respuesta, risueño, como queriéndonos decir que lo sé, pero os vaís a esperar un ratito para que os lo diga. ¡Como en las películas de Hitchcok! ¡Suspense total!
Las risas de después han sido de lo mejor de la jornada. Hacía tiempo que no me reía con tantas ganas. El día no podía empezar mejor.
Características generales de la ruta: los detalles los podéis ver en el resumen del Edmondo.
Como os podéis imaginar por el título, la ruta ha venido marcada por los innumerables escalones que jalonaban la caminata, con un suelo muchas veces infernal por la gran cantidad de piedras sueltas a lo largo de todas las sendas y en algunas de éstas, donde habían desaparecido los escalones, en las que caminar se hacía muy dificultoso. Ruta como se aprecia por el perfil, rompe piernas, por las subidas y bajadas de todo el trayecto.
Otro sí, ruta de una belleza extraordinaria, como se aprecia en las fotos y a la que se ha sumado la presencia del agua, sobre todo en la primera parte, saliendo de Benimaurell, con el lavadero a rebosar de agua, y sobre todo, con la maravillosa cascada con el salto de agua que aparecía poco después. Por lo que a la flora respecta, Basseta hubiera estado encantado, porque el colorido era de lo más variopinto.
Dicen de esta ruta que es la catedral del senderismo. La dificultad de la misma, la belleza del entorno por donde transcurre, hacen de la misma una de las caminatas imprescindibles de la temporada. ¡Volveremos!. Pero el año que viene.
Estepequeros participantes: el Presi, Paco, Pastu y el Cronista que suscribe.
Meteorologia: tiempo primaveral, muy soleado con alguna nube. La temperatura al sol bastante agradable, mientras que en la sombra y parados, el aire era ligeramente fresco pero soportable. Día perfecto para hacer senderismo.
Incidencias: caminata que nos ha exigido madrugar más de la cuenta pues hemos salido de Ibi sobre las 7 de la mañana y como consecuencia del madrugón, se nos ha olvidado ¡el pan!. Este hecho ha desencadenado la anécdota de la jornada.
Al pasar por Benissa, hemos parado en una gasolinera para preguntar, Toni, el Presi, ¡cómo no!, por una panadería. La cara del gasolinero al oir la pregunta, ha sido indescriptible. Nos ha tenido como unos 10 segundos, esperando su respuesta, risueño, como queriéndonos decir que lo sé, pero os vaís a esperar un ratito para que os lo diga. ¡Como en las películas de Hitchcok! ¡Suspense total!
Las risas de después han sido de lo mejor de la jornada. Hacía tiempo que no me reía con tantas ganas. El día no podía empezar mejor.
Características generales de la ruta: los detalles los podéis ver en el resumen del Edmondo.
Como os podéis imaginar por el título, la ruta ha venido marcada por los innumerables escalones que jalonaban la caminata, con un suelo muchas veces infernal por la gran cantidad de piedras sueltas a lo largo de todas las sendas y en algunas de éstas, donde habían desaparecido los escalones, en las que caminar se hacía muy dificultoso. Ruta como se aprecia por el perfil, rompe piernas, por las subidas y bajadas de todo el trayecto.
Otro sí, ruta de una belleza extraordinaria, como se aprecia en las fotos y a la que se ha sumado la presencia del agua, sobre todo en la primera parte, saliendo de Benimaurell, con el lavadero a rebosar de agua, y sobre todo, con la maravillosa cascada con el salto de agua que aparecía poco después. Por lo que a la flora respecta, Basseta hubiera estado encantado, porque el colorido era de lo más variopinto.
Dicen de esta ruta que es la catedral del senderismo. La dificultad de la misma, la belleza del entorno por donde transcurre, hacen de la misma una de las caminatas imprescindibles de la temporada. ¡Volveremos!. Pero el año que viene.
sábado, 4 de mayo de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
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